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EL VIAJE DE CARONTE
Bronce a la cera perdida · acabado pulido en espejo con pátina en nitrato de plata
200 × 35 × 55 cm
200 × 35 × 55 cm
Entre quien espera y quien se aproxima existe una distancia. Esa distancia también puede ser tiempo.
El viaje de Caronte surge de la fascinación por el barquero de La Divina Comedia: la figura que atraviesa el Aqueronte y conduce hacia un territorio del que no se regresa.
En la escultura, Caronte y la figura que espera se encuentran separados por una embarcación construida a partir de tensión. Sus líneas parecen estirarse entre ambos cuerpos, como si la propia distancia fuera aquello que mantiene todo en equilibrio.
Uno avanza. El otro espera.
Entre ellos no existe únicamente espacio: existe el tiempo que todavía falta para que ambos se encuentren.
Y quizá esa sea la verdadera tensión de la obra: no preguntarnos cuándo llegará Caronte, sino qué hacemos mientras todavía permanece lejos.
Vuelve a mirarlaNo observes solamente las figuras. Mira el espacio que existe entre ellas e imagina que esa distancia es tiempo.
Si el tiempo acorta inevitablemente esa distancia, ¿qué hacemos con el espacio que todavía nos queda?
