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PEGASUS
Bronce a la cera perdida · pátina en blanco de titanio
28 × 18 × 28 cm
28 × 18 × 28 cm
Antes de volar existe un instante en el que toda la fuerza todavía toca la tierra.
Pegaso pertenece al territorio donde el animal y la imaginación dejan de estar separados.
En la tradición griega, el caballo alado estuvo ligado a Belerofonte y a la derrota de la Quimera. También se cuenta que, al golpear la tierra con su casco, hizo brotar Hipocrene, fuente vinculada a las Musas y a la inspiración poética. Belerofonte intentaría después elevarse hacia el cielo montado sobre Pegaso; él cayó, mientras el caballo continuó su vuelo.
En la escultura, el cuerpo se eleva sobre las patas traseras y las alas comienzan a desplegarse. Todavía existe peso, pero todo parece prepararse para abandonarlo.
Pegaso se convierte así en una posibilidad: la fuerza transformándose en libertad.
Vuelve a mirarlaObserva dónde todavía toca la tierra. Después recorre con la mirada las alas hacia sus extremos.
¿En qué instante dejamos de sostenernos únicamente en el suelo y comenzamos a imaginar que podemos volar?
