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PULSO
Bronce a la cera perdida · acabado martelinado y pulido con baño en níquel
30 × 25 × 30 cm
30 × 25 × 30 cm
Hay movimientos que sólo existen porque algo dentro de nosotros insiste en seguir latiendo.
Pulso nace del movimiento del corazón: contraerse, expandirse y volver a comenzar.
Una cinta continua se entrelaza alrededor de un centro vacío. Su recorrido evoca una forma sin principio ni final, mientras su espesor cambia como si respondiera a una sucesión de contracciones y expansiones.
Pero aquello que la escultura parece abrazar no está físicamente ahí.
El vacío central puede convertirse entonces en emoción, recuerdo, deseo o ausencia. Algo invisible parece ejercer presión sobre la materia, deformándola y provocando un nuevo movimiento.
Como el corazón, la forma nunca parece encontrarse completamente quieta.
Vuelve a mirarlaSigue una de las líneas con la mirada. Después deja de mirar el metal y observa solamente aquello que encierra.
¿Qué es eso invisible que, aun sin poder tocarlo, hace que algo dentro de nosotros se mueva?
