SERPIENTE
120 × 45 × 50 cm
Serpiente nace de dos recorridos relacionados con la sección áurea. Vista desde distintos ángulos, su cuerpo desarrolla curvas que se repliegan y vuelven a expandirse, generando una continuidad que parece no permanecer nunca completamente quieta.
La geometría termina transformándose en organismo.
La cabeza se eleva, la mandíbula se abre y los colmillos aparecen justo en el instante anterior a una posible acción. No sabemos si realmente atacará, pero la tensión hace que nuestra imaginación complete el movimiento.
La serpiente posee además una profunda presencia en la tradición mesoamericana, donde ha estado vinculada con ideas de fuerza, fertilidad y renovación. La obra no representa literalmente a Quetzalcóatl, pero dialoga con una cultura en la que la figura de la serpiente ocupa un lugar central.
